Conecta con DBasket

NBA

Summer League 2018: la hora de la verdad

El verano llegó hasta aquí

La nueva hornada de jugadores se exhiben en Las Vegas. Analizaremos los más destacados.

Las Vegas Review-Journal

La Liga de Verano de la NBA es el lugar donde jóvenes de todo el mundo se encuentran para competir entre sí con un solo objetivo: demostrar que pueden jugar profesionalmente. Algunos con contrato asegurado y otros en busca de uno. Las grandes promesas de todo el planeta se enfrentan, a la vez que son observados por entrenadores, gerentes generales y presidentes de todos los equipos norteamericanos.

Es el punto de encuentro que alberga sueños, decepciones y epopeyas, el bautismo por el que todos pasaron antes de dar el gran salto. El curso acelerado que enseña mejor que cualquier universidad cómo tener éxito en la mejor liga del planeta. Estrellas de primera ronda, jugadores en su segundo o tercer año profesional, exóticos extranjeros y reincidentes que buscan un espacio en la NBA se congregan para exhibir sus talentos y probar de qué están hechos.

Astros de la calidad de Lebron James, Donovan Mitchell o Kevin Durant y tiradores como el mismísimo Stephen Curry dieron sus primeros pasos en la vidriera de la Liga de Verano. Así mismo, muchos jugadores no drafteados (Udonis Haslem, Wesley Mathews, entre otros) consiguieron quedar en sus respectivos equipos luego de haber tenido fructíferas participaciones en el torneo de pretemporada.

Actualmente, muchos jugadores participaron de la Liga de Verano y en DBasket decidimos elegir aquellos que mejor desempeño tuvieron en el certamen.

Abanderados

Josh Hart, Los Angeles Lakers. Promedios por partido: 21.6 puntos, 4.4 rebotes, 2.6 asistencias.

El crecimiento de Josh es una realidad ahora palpable. De ser un jugador limitado ofensivamente en Villanova pasó a ser un anotador con múltiples recursos ofensivos en su segunda temporada profesional. No sólo mejoró su mecánica de tiro, también su toma de decisiones es más acertada y la efectividad de dos y tres puntos aumentó considerablemente (47% de cancha en la Liga de Verano). Sus predecibles ataques en los cuales sólo podía encontrar goles penetrando a canastas quedaron en el pasado y hoy es capaz de entender cuando no forzar en la pintura, tomar el lanzamiento o descargar si es necesario. Su rol en esta pretemporada fue la de líder (26.4 minutos por partido) y al escolta de Maryland no le quedó grande el traje. La calidad con la que comandó a los Lakers le permitió recibir el premio de jugador más valioso del torneo.

Wade Baldwin IV, Portland Trail Blazers. Promedios por partido: 14.4 puntos, 8.4 asistencias, 4.0 rebotes.

El base titular de los Blazers fue uno de los jugadores más regulares del torneo, manejando los hilos del equipo (y del partido) a su antojo. Tras haber tenido un desafortunado año de novato, en el que fue cortado por Memphis Grizzlies, el cuarto Baldwin de su familia pulió las falencias de su juego, comenzó a meter triples con consistencia y se mostró más decidido no sólo a anotar, sino a dirigir el juego. Wade quizás nunca sea un anotador puro, pero su velocidad y talento para generar ofensiva le permitirán hacerse un hueco en la liga tarde o temprano. Luego de una gran pretemporada deberá demostrar que puede ocupar el lugar dejado por Shabazz Napier como base suplente del mismísimo Damian Lillard. El futuro es ahora.

Trae Young, Atlanta Hawks. Promedios por partido: 17.0 puntos, 6.8 asistencias, 1.0 rebotes. 

A pesar de haber tenido un lento arranque durante los primeros tres partidos, Trae llegó a Las Vegas completamente renovado. Comenzó a lanzar con decisión, sus tiros empezaron a entrar gracias a la confianza creciente y se sintió más cómodo en los pick and roll´s. El base demostró el ilimitado rango de tiro que posee y probó que las comparaciones con Stephen Curry son verdaderas. Sin embargo, su falta de variantes para finalizar en transición o penetrando a canasta quedaron expuestas a lo largo del torneo y deberá mejorarlas en el futuro cercano. Además, la defensa hombre a hombre y las rotaciones para cubrir el lado débil siguen siendo un punto incierto en su carrera.

DeAndre Ayton, Phoenix Suns. Promedios por partido: 14.5 puntos, 10.5 rebotes.

El número uno del último draft dijo presente con autoridad en la Liga de Verano. Su imponente físico hizo añicos las defensas rivales con dobles en la pintura, anotando de frente y de espaldas al aro, recibiendo alley oop´s y demostrando que puede tomar tiros abiertos con certeza, a la vez que puede convertir tras poner la pelota en el piso. Su juego se asemeja mucho al de Joel Embiid y el repertorio ofensivo del pivote de Arizona es vasto y atractivo, en el cual rememora los tiros desde el cielo de Hakeem Olajuwon y los up and under´s de Kobe Bryant. Su estilo representa en plenitud al interno moderno, el que puede hacer de todo en ataque, desde pasar el balón hasta trasladarlo como un base y penetrar o tirar como un alero. Sus debilidades quedaron demostradas en la defensa, en donde todavía le cuesta ganar la posición para tomar rebotes y contener a los internos cuando se postean frente a él. A su vez, sus fortalezas en ese costado se encuentran en una correcta lectura del tiempo para tapar a sus rivales y su agilidad para marcar a los exteriores en los cambios, situación en la que se desenvuelve aún mejor que ante cualquier pivote.

Derrick White, San Antonio Spurs. Promedios por partido: 11.5 puntos, 3.0 asistencias, 2.5 rebotes. 

El combo guard salido de Colorado probó que está listo para entrar en la rotación del equipo de Greg Popovich. Tras haber pasado un año entre lesiones, el progreso de Derrick en esta Liga de Verano fue notable. Su creación desde el eje central y la posibilidad de ser una triple amenaza (buen tiro, penetración y pase) se convirtieron en una pesadilla para las defensas rivales. La habilidad para finalizar dentro y fuera de la llave, una visión periférica para encontrar al compañero solo y su actitud para tomar el balón en los momentos calientes del torneo tiene encantados a los entrenadores de San Antonio, quienes ven como su bebé deja de gatear y comienza a caminar.

Derrick Jones Jr., Miami Heat. Promedios por partido: 9.0 puntos, 2.0 rebotes. 

Luego de haber sido sancionado y vetado de jugar en la NCAA, Derrick debió esperar dos años para presentarse al draft de la NBA. Su mal momento se acrecentó después de no haber sido elegido por ningún equipo. Pese a ello, Jones nunca se rindió, consiguió firmar un contrato con Phoenix Suns y luego con Miami Heat, que lo mantuvieron en sus filas hasta esta temporada. Todo lo que pasó permitió que Derrick crezca rápido y su madurez se tradujo este año en la Liga de Verano. Tanto en Sacramento como en Las Vegas, el ala pivote sorprendió a propios y extraños con sus espectaculares volcadas y su talento para lanzar de media y larga distancia. A pesar de no poseer un holgado físico, es un jugador que le gusta atacar la canasta y defender en los posteos a internos más pesados. Además, cuenta con una velocidad de pies que le permiten desequilibrar a cualquier interno y mucha inteligencia para encontrar los espacios vacíos hacia el aro.

Collin Sexton, Cleveland Cavaliers. Promedios por partido: 18.3 puntos, 3.7 rebotes, 3.7 asistencias.

Collin no será Kyrie Irving, pero su talento para crearse sus propios tiros y anotar con facilidad no dejan de sorprender a todos. Si bien todavía debe desarrollar su faceta como director de juego, entender los ritmos del partido y leer los emparejamientos, lo que está claro es que Sexton puede jugar en esta liga. Rápida mecánica de tiro, penetraciones punzantes y velocidad de pies para defender a cualquier exterior harán que este joven base se adapte rápidamente a la competencia y así lo está demostrando en la Liga de Verano. Su rapidez para desplegarse en todo el rectángulo de juego y su consistente lanzamiento (43% de cancha) mantienen a Cleveland en posición de playoffs e inmediatamente se convirtió en el mandamás ofensivo del equipo. En la vereda de enfrente, su defensa ya le valió el sobrenombre de “joven toro” por su persistencia para atosigar rivales en el perímetro, molestarlos, sacarlos quicio y secarlos en el momento indicado. Personalidad fuerte y actitud para tomar decisiones sin dudar en los momentos difíciles son las credenciales de Collin, quien mantiene a los entrenadores encantados con ellas

Kevin Knox, New York Knicks. Promedios por partido: 21.3 puntos, 6.5 rebotes, 2.3 asistencias.

Kevin es uno de esos jugadores que todos sabían que en algún momento explotaría, pero que nadie esperaba que lo hiciera tan pronto. El alero tomó por asalto la Liga de Verano, anotando desde más allá de 6,25 con consistencia, convirtiendo en transición y creándose sus propios tiros, algo que en la universidad no había logrado conseguir. Knox pasó de ser un interno atlético en Kentucky a un jugador con mucho potencial ofensivo en la NBA. Todavía debe mejorar su eficiencia de campo (35% en la pretemporada) y la velocidad de pies para enfrentarse a exteriores más rápidos, pero su talento ofensivo explotó de la mejor manera y los ejecutivos de New York Knicks se están frotando las manos con este nuevo unicornio que seguramente se llevará más de un halago en su primera temporada en la mejor liga del mundo.

Jonathan Isaac, Orlando Magic. Promedios por partido: 14.3 puntos, 7.0 rebotes, 1.0 asistencias.

Jonathan es otro de los jugadores de segundo año que no vio mucha acción en su temporada de novato por distintos eventos desafortunados, entre ellos vastas lesiones. Luego de una exhaustiva pretemporada, Isaac llegó a la Liga de Verano transformado en una persona completamente distinto. A su ya conocida versatilidad para jugar en todas las posiciones le agregó otras variantes: aumentó de peso considerablemente (ocho kilogramos extra), mejoró su salto vertical, el cual le permitió promediar más bloqueos que el mismo Mo Bamba (2.7 por partido frente a los 2.3 del africano), el tiro desde tercera dimensión (35%) y la velocidad para romper desde el eje o desde los costados hacia el aro. Junto con Bamba, Jonathan generó estragos en la Liga de Verano y no hubo defensa que pudiera pararlo en ninguno de los dos costados de la cancha. Su habilidad para correr en contraataque, jugar de espaldas frente a jugadores más pequeños y de asistir al hombre libre se unieron a un físico privilegiado para crear un hombre que está listo para liderar hacia un mejor rumbo a la franquicia de Florida.

Mohamed Bamba, Orlando Magic. Promedios por partido: 8.7 puntos, 5.7 rebotes, 2.3 bloqueos. 

Tres partidos fueron suficientes para que Mo demuestre su calidad, especialmente en el costado defensivo, en el cual fue una verdadera muralla. El pivote posee una disciplina pocas veces vista para mantenerse su cuerpo erguido a la hora de recibir bloqueos, a la vez que sabe ganar la posición rápidamente para hacer los cercos reboteadores. Además, es muy rápido para moverse lateralmente y no sufrió mucho cuando tuvo que defender a exteriores en los cambios durante las cortinas. Ofensivamente todavía está verde y no sabe armarse sus propios tiros, jugar de espaldas al aro o girar hacia el aro en el pick and roll. Sin embargo, en la universidad dio muestras de su repertorio ofensivo y es sólo cuestión de tiempo hasta que desarrolle este aspecto. De momento, Orlando se hizo con un jugador que puede mejorar considerablemente la defensiva de equipoy solidificarlo en todos los sentidos.

Miles Bridges, Charlotte Hornets. Promedios por partido: 15.0 puntos, 8.2 rebotes, 1.8 asistencias. 

A pesar de haber quedado atrapado entre las posiciones de alero y ala pivote, Miles se está sintiendo mucho más cómodo en el nivel superior. Su atletismo para volcar cada pelota como si fuera la última y su agresividad para atacar el aro tanto en transición como en primera linea fueron el pan de cada día para Miles en esta Liga de Verano. Pese a que no cuenta con una mecánica de tiro muy ortodoxa, sus lanzamientos tienen potencial y fueron creciendo a lo largo del torneo, cerrando el certamen con un promedio de 34% de cancha por partido. Defensivamente es un animal, un perro de presa que contagia a sus compañeros con su energía y que tiene la fuerza necesaria para plantarse ante jugadores más pesados como la velocidad de pies para aguantar a bases o escoltas. Es casi palpable la similitud que posee con Thaddeus Young y Trevor Booker, dos colegas que, como Bridges, generaban dudas en sus primeros años por no amoldarse a una posición, pero con el paso del tiempo fueron adaptándose a la NBA y hasta el día de hoy siguen siendo muy importantes en sus equipos.

Grayson Allen, Utah Jazz. Promedios por partido: 16.5 puntos, 6.5 asistencias, 4.0 rebotes. 

Grayson fue hecho para Utah y Utah fue hecho para Grayson. El ex Duke brindó toda su energía en los dos únicos partidos que disputó en la Liga de Verano. Allen respira sacrificio y energía y fueron estos atributos los que sacó a relucir cuando tuvo que  secar a las estrellas que le pusieron enfrente. Particularmente en el partido contra Atlanta Hawks, en el cual sacó de quicio a Trae Young y logró que el base nunca pueda sentirse cómodo en el juego. Junto con ello, el externo tomó acertadas decisiones a la hora de tirar o de atacar el aro y en ningún momento se dejó llevar por las situaciones calientes. Además, sorprendió a todos al jugar de base (y muy bien) por largos lapsos, haciendo jugadas simples, pero efectivas que permitieron encontrar espacios para alimentar a sus compañeros.

Jaren Jackson Jr., Memphis Grizzlies. Promedios por partido: 11.2 puntos, 8.2 rebotes, 3.8 bloqueos. 

El nuevo jugador de Memphis llegó al torneo de pretemporada hecho un robot incansable, el cual se desenvolvió en el certamen transpirando cada segundo que jugó. La velocidad para romper hacia el aro, tomar rebotes, correr la cancha o tapar el balón dejó perplejo a todo el cuerpo técnico de los de Tennessee. A ello le agregó la decisión de girar por fuera en las cortinas para tomar el tiro en vez de ir para adentro. En el costado defensivo, el interno fue el estandarte del equipo, a la vez que promedió más bloqueos que los dos pivotes más importantes del draft, Bamba y Ayton. En un equipo que no negocia la disciplina defensiva y el corazón para jugar, Jaren cae como anillo al dedo. Su versatilidad para aportar en todos los intangibles y el ímpetu con el que ingresa al campo en cada partido aportarán y mucho a unos Grizzlies que se nutren todas las temporadas de jugadores como él.

Shai Gildeous Alexander, Los Angeles Clippers. Promedios por partido: 19.0 puntos, 4.8 rebotes, 4.0 asistencias.

El ex Kentucky fue otra de las gratas sorpresas de la Liga de Verano. Como Kevin Knox, todos sabía que Shai iba a explotar en algún momento, pero nadie pensaba que podría hacerlo tan pronto. El exterior dio evidencias de la facilidad que tiene para anotar desde la tercera dimensión (46% de campo por juego) y demostró que no le tiene miedo al roce, penetrando cada vez más hacia el aro, situación que antes no ocurría porque prefería tomar el lanzamiento. Junto con ello, dejó muestras de la instinto particular que posee para robar o tapar balones en el momento justo, una habilidad que le permitió promediar casi tres robos por partido (2.3).

Antonio Blakeney, Chicago Bulls. Promedios por partido: 21.0 puntos, 4.4 rebotes, 2.8 asistencias.

Después de un fallido, pero educativo, año profesional, el ex LSU demostró que merece una oportunidad en la liga norteamericana de baloncesto. El escolta mejoró en todos los aspectos ofensivos del juego, anotando con consistencia a partir de una nueva mecánica de tiro (40% de cancha por partido) y penetrando con inteligencia tras agregar una parada súbita a sus movimientos antes de atacar el aro. Además, lideró ofensivamente a unos Bulls que dependieron de su aporte ofensivo a lo largo del torneo, demostrando que puede tomar el balón en los momentos complicados.

Marvin Bagley III, Sacramento Kings. Promedios por partido: 18.0 puntos, 7.0 rebotes, 2.0 asistencias.

El ala pivote sólo jugó un partido en el certamen, pero su calidad quedó reflejada en la cancha inmediatamente. La habilidad para correr la cancha como un exterior más, tomar lanzamientos desde cualquier sector y convertir desde el poste permitieron que Marvin presente sus conocidas credenciales. Sin embargo, en el único juego que participó, Sacramento tuvo que enfrentarse a los de Miami Heat, quienes tenían en sus filas a Bam Adebayo, uno de los pivotes más físicos de la competencia y al que Bagley debió marcar durante su tiempo en la duela. La fuerza y la velocidad de Bam desnudaron las falencias defensivas de Marvin que sufrió casi todo el partido al interno y no pudo contenerlo ni de espaldas ni de frente al aro.

Ratificados

Malik Monk, Charlotte Hornets. Promedios por partido: 23.0 puntos, 1.0 rebotes, 2.0 asistencias.

Malik probó estar varios escalones por arriba de las nuevas promesas de la liga. La habilidad para anotar quedó nuevamente demostrada, en donde sólo falló siete tiros en el único juego del que participo (9/16). Al base sólo le bastó un partido para demostrar que está listo para ser el base reserva de Kemba Walker.

Willy Hernangomez, Charlotte Hornets. Promedios por partido: 18.3 puntos, 12.0 rebotes, 1.8 bloqueos. 

Willy fue uno de los jugadores que más trabajó en el verano para mejorar su juego y esto quedó reflejado en los dos partidos de los que formó parte. Alejó su rango de tiro y hasta se animó a lanzar triples, le agregó un par de kilogramos a su cuerpo y mejoró la velocidad de pies para moverse de frente al aro. El pivote combinó su nuevo repertorio con la habilidad para tomar rebotes ofensivos y el talento natural para convertir en la zona luego del pick and roll.

Justin Jackson, Sacramento Kings. Promedios por partido: 19.0 puntos, 3.5 rebotes, 0.5 asistencias.

Justin fue otro que supo aprovechar su año profesional para crecer desmedidamente en ambos costados de la cancha, sobretodo en el ofensivo, en el cual anotó cuando quiso y donde quiso durante los cuatro partidos que jugó. El alero tomó correctas decisiones en todo momento, lanzó de todos lados y atacó fuerte el aro como manda el manual. Junto a Frank Mason fue uno de los líderes anímicos del equipo durante toda la Liga de Verano.

Wayne Selden, Memphis Grizzlies. Promedios por partido: 18.5 puntos, 3.5 rebotes, 2.5 asistencias.

El experimentado Selden tuvo otra Liga de Verano de ensueño tras liderar ofensivamente a Memphis Grizzlies. En un equipo necesitado de jugadores con anotación en sus manos, Wayne demostró con hechos que puede ayudar en esa faceta al equipo de Tennessee. Su lanzamiento de triple y doble fue casi perfecto (45% de cancha por partido), a la vez que continúa desarrollando cada vez más eficientemente la faceta de director de juego.

Bam Adebayo, Miami Heat. Promedios por partido: 16.5 puntos, 6.5 rebotes, 1.5 bloqueos.

Si bien Bam no fue tan determinante para Miami en esta pretemporada, si aprovechó para continuar desarrollando otras facetas de su juego, principalmente su ofensiva de frente al aro. El pivote tuvo el atrevimiento (y el permiso) hasta de trasladar el balón como base y muchas veces empezó los ataques trasladando la pelota de un campo a otro, leyendo con inteligencia los emparejamientos a medida que se aprovechaba de jugadores más pequeños. Además, fue el almirante defensivo del equipo de South Beach y el responsable principal de proteger la pintura con excelencia.

OG Anunoby, Toronto Raptors. Promedios por partido: 15.8 puntos, 6.0 rebotes, 1.3 bloqueos.

El alero de Toronto Raptors rompió con la perspectiva de aquellos que lo etiquetaron como sólo un tirador defensivo y demostró que puede hacer mucho más que eso. Después de una larga pretemporada de trabajo, el inglés fue el jugador más determinante del equipo canadiense. A su ya conocida eficiencia de tres puntos le agregó penetraciones tras botar el balón, juego de pick and roll desde el eje y lanzamientos de media distancia.

Cedi Osman, Cleveland Cavaliers. Promedios por partido: 20.0 puntos, 8.0 rebotes, 4.5 asistencias.

El turco venía de jugar las ventanas FIBA con su selección y un sólo partido bastó para probar su punto de que está listo para tomar más protagonismo en el conjunto de Ohio. El alero europeo es capaz de contribuir en todos los aspectos del juego, desde robar balones hasta tomar rebotes o repartir el balón. Además, su lanzamiento de tres puntos es letal y la agresividad para atacar el canasto mejora con los días, a medida que su salto vertical es cada vez más alto.

 

 

Estudiante de comunicación social. Enfermo del básquet y especialista en NBA. Si hay foul que queden marcas. No te tomes la vida demasiado en serio, total no saldrás vivo de ella.

Pincha para comentar

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Más Atlanta Hawks