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Future Power Rankings

Empezamos una serie en la que ordenaremos de peor a mejor a todas las franquicias de la liga para los próximos cuatro años.

¡Empezamos! Durante este caluroso mes de agosto os acompañaré diariamente con estos Future Power Rankings. La idea es ordenar a todos los equipos de la liga según su proyección para los próximos cuatro años, finalizando en 2022. En este primer artículo explicaré los criterios, y cada día irá saliendo un nuevo equipo, hasta que despidamos agosto con el mejor posicionado para este tramo 2018-2022. La idea es pasárnoslo bien mientras analizamos a cada equipo, y también ofrecer una imagen de conjunto de qué aspectos son los más importantes para determinar la buena salud de una franquicia NBA.

Empecemos por el principio. Seguramente ya hayáis visto antes unos Power Rankings. Son una clasificación de todos los equipos de la liga en base a los resultados obtenidos, pero también a la forma y a las sensaciones que han trasmitido durante el proceso. Por eso no son solamente una lista de resultado –para eso ya tenemos las clasificaciones- y un texto acompaña a cada equipo, explicando y argumentado su posición.

La diferencia respecto a unos Power Rankigs habituales, que salen cada semana, es que aquí nos vamos a centrar en el futuro. Concretamente en los próximos cuatro años. ¿Por qué cuatro? Es una buena medida para evaluar un proyecto, dándole tiempo para crecer y madurar. Cuatro son los años que dura la escala rookie, y también la duración más común para contratos de larga duración. Si una franquicia apuesta por un determinado grupo de directivos, técnicos y jugadores y en cuatro años la progresión no es mucha, lo habitual es hacer cambios radicales (hola, Toronto).

Tres anillos y cuatro Finales en los últimos cuatro años. ¿Cuántos más les quedan? (Foto: Ezra Shaw / Getty Images)

Evidentemente, hay mucho de jugar a leer el futuro en este ejercicio mental. Pero tampoco es dar palos de ciego. Hay una serie de elementos que nos permiten formular hipótesis sólidas sobre el futuro de cada franquicia. Después hay cosas imprevisibles que hacen tambalearse los cimientos de la liga: ¿quién habría imaginado lo ocurrido con Kawhi Leonard hace dos años? Pero aun así hay una serie de factores que, al considerarlos todos juntos, nos pueden servir para construir un razonamiento que coloque a cada equipo en su lugar.

Lo primero en lo que me fijaré es en los jugadores. Esto del baloncesto va de meter una pelota en una cesta, y eso lo hacen los jugadores. En la NBA en concreto, año tras año vemos como la presencia de una estrella empuja a una franquicia a cotas altas incluso si el proyecto hace agua por otros aspectos. Si encima el equipo en cuestión tiene a su estrella atada con un contrato por varios años, la cosa mejora. Esperad encontrar arriba a equipos con estrellas jóvenes, especialmente si han sido elegidas vía Draft (en este caso las franquicias pueden controlar el futuro del jugador durante 8 o 9 temporadas). También hay que tener en cuenta otros aspectos más difíciles de cuantificar, como la alegría del jugador o su posible deseo de jugar en otra ciudad para otra franquicia.

Lo siguiente que hay que evaluar es el cuerpo técnico. Un buen grupo de entrenadores y un plan coherente para el equipo pueden conseguir elevar los resultados de una plantilla que no sea necesariamente de muchísima calidad. En este sentido también es fundamental la estabilidad. Si un entrenador siente que necesita demostrar resultados inmediatos, no tendrá la misma posibilidad de intentar crear una identidad colectiva que un técnico que se sabe seguro en su puesto.

Esto último está muy relacionado con la directiva y los propietarios de la franquicia. Son estos quienes dan estabilidad y tiempo a un proyecto, o por el contrario lo exprimen para ganar cuanto antes. Cuanta mayor comunicación haya entre todas las partes (jugadores, técnicos, directivos y propietarios), y más se trabaje en la búsqueda de un objetivo común, mejores serán los resultados. Y si no, mirad a los Spurs. Una cultura ganadora es fundamental, y para eso es necesario que la franquicia tenga estabilidad y que las diferentes partes compartan unos objetivos y una metodología de trabajo. Otro buen ejemplo son los Miami Heat de Pat Riley y Erik Spoelstra.

La estructura salarial también clave. Teniendo en cuenta cómo funciona la NBA a nivel salarial –y os animamos fuertemente a pasaros por nuestra Guía CBA para aclarar cualquier duda– las franquicias tienen que ser especialmente inteligentes a la hora de utilizar sus recursos. Cuanto mayor flexibilidad y mejores contratos (en término de duración y/o adecuación del salario al rendimiento) mejor.

Sixers y Celtics se frotan las manos con sus jóvenes estrellas a buen precio (Foto: AP Photo/Winslow Townson)

Hay que tener en cuenta que los contratos en escala rookie suelen ser muy ventajosos para la franquicia, por su capacidad de control y porque, al estar el salario fijado por convenio para los primeros cuatro años según la posición en la que el jugador fue elegido en el Draft, es habitual tener a jugadores cobrando por debajo de su valor de mercado. Si la franquicia no consigue rodear a su futura estrella de buenos jugadores veteranos, cuando les toque renovarlos fuera de la escala de novatos perderán mucho margen de maniobra. Es muy habitual que un proyecto alcance su techo deportivo y a la vez tenga poco margen de maniobra por los distintos contratos que ha ido firmando a sus jugadores. Por eso también la medida de cuatro años es especialmente buena.

También tenemos que considerar las ciudades en las que juega cada franquicia. Si Lakers o Knicks aparecen regularmente en todos los rumores, aunque luego no suelan culminarlos haciéndose con el jugador en cuestión, es por algo. Las estrellas saben que un mercado grande es positivo. Para sus finanzas, para su imagen pública, para su legado. Sin embargo, las franquicias de mercados pequeños tienen que asegurarse de jugar lo mejor posible sus cartas en el Draft y, si consiguen un talento verdaderamente especial, cuidarlo y rodearlo adecuadamente, ya que saben que es difícil que los agentes libres más potentes fichen por su equipo.

Otro factor a tener en cuenta en estos Future Power Rankings es la subjetividad. Nadie tiene una bola de cristal, así que al final esto no deja de ser mi visión. Argumentada, por supuesto, pero mi visión. Si por ejemplo mi consideración sobre determinado jugador o cuerpo técnico o cultura de franquicia es especialmente elevada, estará arriba en la lista (y viceversa, claro). Hay consideraciones objetivas como los salarios o el rendimiento pasado de los jugadores, pero ya es más difícil determinar, por ejemplo, si Donovan Mitchell es un futuro MVP, un perenne All Star o simplemente un muy buen titular. Cualquiera de los tres escenarios pondría a los Jazz en una posición distinta. Obviamente voy a ser honesto con la realidad, pero también con lo que creo que es más importante a la hora de ganar. Y esto no tiene necesariamente porque ser compartido con otra gente (tampoco os asustéis, soy un tipo bastante normal).

Hecha la introducción, mañana empezaremos con el primer equipo. Iremos en orden inverso, o sea que la franquicia analizada mañana tendrá el dudoso honor de tener, a mi juicio, el futuro inmediato menos prometedor de la liga. Espero que disfrutéis leyendo lo mismo que lo estoy haciendo yo al escribirlo, y os animo fuertemente a discutir mis argumentos en los comentarios.

¡Hasta mañana!

1 Comentario

1 Comentario

  1. Albert Cotado i Carreño

    02/08/2018 at 00:00

    ¡Mola! Me pregunto a qué equipo veremos mañana… me la juego y diré Charlotte, aunque Orlando tampoco me sorprendería…

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