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Future Power Rankings #25: Orlando Magic

Tras años de travesía por el desierto desde la salida de Howard, los Magic podrían haber encontrado ya su futuro.

¡Buenas! Hoy es turno de un equipo que más de uno esperaba encontrarse por aquí en entregas anteriores: Orlando Magic. Tras una errática travesía por el desierto desde que traspasaron a Dwight Howard en 2012, parece que los Magic por fin empiezan a enderezar el rumbo. Su proyecto no es no mucho menos de los más ilusionantes entre los equipos jóvenes, pero sí que tienen piezas interesantes y unas cuentas relativamente aseadas.

Los Magic renovaron el verano pasado sus oficinas, colocando al ex raptor Jeff Weltman como presidente de operaciones de baloncesto y a John Hammond, ex buck, como general manager. Lo más destacado en cuanto a jugadores ha sido renovar a Aaron Gordon y dejar marchar a Elfrid Payton y Mario Hezonja. Oladipo y Domantas Sabonis, las otras elecciones altas de Draft que tenía la franquicia, salieron el verano de 2016 rumbo a OKC a cambio de Ibaka, que meses después puso rumbo a Toronto (sí, lo recuerdo solo para decir que fue una operación lamentable y en cierto sentido les hizo tirar un año a la basura). En cuanto al banquillo, los Magic han cambiado a Frank Vogel por Steve Clifford.

La reconstrucción de los Magic está siendo larga por malas decisiones como el traspaso de Ibaka que comentaba antes o el contrato monstruoso que le dieron a Biyombo hace dos años, pero se empieza a ver la luz al final del túnel. Con Gordon, que aunque todavía me cueste verlo como estrella sí es un gran jugador, renovado por cuatro temporadas, y piezas muy interesantes en Mo Bamba y Jonathan Isaac, Orlando tiene motivos razonables para ser optimista. En los próximos dos años liberarán casi 50 millones en salarios una vez finalicen los contratos de Vucevic, Ross, Augustin y Mozgov (buena suerte intentando traspasarlos, aunque todavía creo que Ross puede tener una buena carrera). A Fournier le quedan dos temporadas por 17 millones cada una, más una tercera para la que tiene opción de jugador. Sin duda un contrato inflado, pero el francés es un buen anotador y puede venir bien en una plantilla donde los principales jugadores ocupan posiciones interiores. También quiero señalar que los Magic tienen uno de los que consideró mejores contratos de la liga: Jonathon Simmons, que firmó el ala pasado 18 kilos por tres temporadas. Una ganga por un jugador que lo da todo en la cancha y mostró mejorías interesantes en su juego ofensivo la temporada pasada al asumir mayor responsabilidad.

>>Jugadores, contratos y transacciones de los Orlando Magic

A falta de incorporar algún prospect más (idealmente en el puesto de base), y deberían tener posiciones alta de en el Draft por lo menos un par de años más, el futuro de los Magic pasa por el desarrollo de Gordon, Isaac y Bamba. De Gordon ya sabemos bastante: un 2,06 que rinde mejor de cuatro que de tres, enorme explosividad y capacidad para poner el balón sobre el parqué. Si su tiro sigue evolucionando, como mostró la temporada pasada, podríamos estar ante un jugador de calibre All Star. Jonathan Isaac es más intrigante. Con una altura oficial de 2,08 (y cuando alguien añade el oficial a altura es porque no se la cree), el número seis del Draft de 2017 tiene –de momento, a la espera de verlo jugar en temporada regular, diré teóricamente- una versatilidad asombrosa tanto en ataque como en defensa. Y luego está Bamba, tan intrigante que roza lo enigmático. Solo por el corpachón que tiene su suelo como jugador es ser un guardián de la zona de primer nivel. Si encima consigue incorporar un variado arsenal ofensivo, el cielo es el techo (ojito a la camada de pívots entre este, Ayton, Jaren Jackson, Carter y alguno más que han llegado a la “NBA del triple”). Si estos tres jugadores pueden mantener un nivel de amenaza exterior decente y se pueden mantener en pista juntos sin que los rivales se cierren en su aro y les dejen tirar, podemos estar ante una de las combinaciones más juguetonas, versátiles y potencialmente devastadoras de la liga. No tanto la próxima temporada, pero sí las que vendrán.

Aaron Gordon, dunker consumado y de momento el jugador más importante de la plantilla (Foto: Jonathan Bachman/Getty Images)

En el banquillo de los Magic se sentará esta temporada Steve Clifford. En su etapa en Charlotte sus equipos destacaron por la buena defensa y el cuidado del balón. En sus cinco temporadas con los Hornets, fueron el equipo que menos pérdidas cometió en cuatro (y en la otra fueron terceros). Este énfasis en cuidar el balón vendrá de perlas en un equipo joven, aunque queda por ver si Clifford podrá mantener estos brutales registros con bases de mucho menos nivel que Kemba Walker. DJ Augustin, y un Jerian Grant ante una gran oportunidad por ganarse un hueco importante en la liga se jugarán el puesto, con el novato Isaiah Briscoe esperando en la recámara. Si parece poco es porque lo es, pero démosle la vuelta al asunto: más oportunidades para que Gordon o Isaac tengan el balón en sus manos. Orlando no va a empezar a ganar ya mismo, o sea que pueden convivir con los errores que acompañan al aprendizaje.

El currículum de Clifford igual no sugiere una imagen de entrenador especialmente creativo en el aspecto ofensivo (también habría que ver cómo se desenvuelve en un contexto diferente a los Charlotte de Kemba) pero sin duda su seriedad le sentará bien a un equipo joven. En Orlando pueden tener ciertas prisas por volver a ver a su equipo arriba, pero la realidad irá más lenta. Mejor, porque podrán elegir en buenas posiciones en el Draft –los Magic tienen todas sus picks para el periodo que estamos tratando en esta serie, junto a una más que posible de OKC protegida top 20- donde podrían elegir a su base para la próxima década (porque lo de Payton al final no salió). Ya tienen al pívot en Bamba, y a otros dos jugadores como Gordon e Isaac a los que es mejor no encerrar posicionalmente (y a Bamba igual tampoco, pero yo a un tío de 2,16 lo llamo pívot, llamadme antiguo). Los Magic serán un equipo muy competitivo en la década de los 20, y tienen opciones reales de ser una verdadera potencia. Su próxima temporada será seguramente un desastre, eso sí. Pero debería de ser un desastre con fundamento y eso en la NBA es bueno a largo plazo.

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