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Highlights & Lowlights: El dominio de las dos torres

Comentamos el rendimiento de un español, de dos gigantes en Detroit y de la irregularidad hecha jugador de baloncesto, entre otros.

Blake Griffin y Andre Drummond
Blake Griffin y Andre Drummond - Imagen de Raj Mehta (USA TODAY Sports).

Parece que fuera ayer cuando la campaña daba comienzo con el duelo entre los Boston Celtics y los Philadelphia 76ers, pero lo cierto es que ya hemos alcanzado el cuarto de temporada regular y se empiezan a definir cosas: posiciones, candidatos a premios, tendencias… Aquí, ahora, trataré de hablar de las tres cosas que más me han gustado de la pasada semana y las tres que menos en el mundo de la NBA. ¡Manos a la obra!

Highlight 1: Montrezl Harrell

Para un amante de las estadísticas, mirar los números de Montrezl Harrell desde su llegada a la liga debe ser como contemplar un Goya para un aficionado a la pintura. Una auténtica obra de arte. El pívot ha mejorado en todos los campos en cada temporada que ha estado en la liga. Su progresión está siendo maravillosa y todavía tiene margen de mejora. Harrell aporta en estos momento 16,6 puntos, 7,4 rebotes, 1,5 asistencias, 1,7 tapones y 1,0 robos por partido en los 22 choques que ha disputado este curso con Los Angeles Clippers. Todo máximos en su carrera. También está lanzando tiros libres y tiros de campo con los mejores porcentajes desde que aterrizase en la NBA.

En la última semana, ha firmado dos partidos de más de 20 puntos, algo que ya cada vez debería sorprendernos menos. El último fue anoche, cuando anotó 23 en la derrota de los Clippers a domicilio contra los Dallas Mavericks. Fue el octavo encuentro este curso en el que alcanzaba la veintena de tantos, lo que supone ya un récord en su carrera al superar los siete que logró la pasada temporada. En el curso 2016/17, con la camiseta de los Houston Rockets, logró dos. En su año de rookie no lo consiguió ni una vez. Lo dicho, una progresión ejemplar.

Montrezl Harrell está mostrando una evolución digna de admirar.
Imagen de Erik Williams (USA TODAY Sports).

Si se le puede poner un pero a este jugador, tal vez sería su lanzamiento desde la línea de tiros libres. Esta campaña está en un 64,1% de acierto, lo que, como he comentado antes, supone su mejor registro. Esto provoca que a veces su presencia condicione al rival y reciba faltas con más facilidad. Deberá trabajar en ello. Estoy seguro de que lo hará. Hasta el momento, el pívot disfruta de su momento de forma y del momento de forma de su equipo, que es colíder en la Conferencia Oeste empatado con los Denver Nuggets.

Highlight 2: Nick Nurse

Tenía complicado Nick Nurse mejorar el rendimiento que sacó Dwane Casey a los Toronto Raptors en temporada regular. Pues bien, los canadienses llevan 20 victorias en 24 partidos, lo que supone un récord para la franquicia a estas alturas de la temporada, y lideran la NBA. El tiempo está dando la razón a Masai Ujiri y a Bobby Webster cuando decidieron confiar en Nurse para coger las riendas del equipo. Le ha dado al grupo un aire fresco sin tener que adaptarse a nada aparte del nuevo rol: llevaba años en la franquicia como asistente. Conocía a los jugadores, los trabajadores, la ciudad y las instalaciones.



Una decisión en concreto me ha hecho poner al técnico debutante aquí: la de separar a Serge Ibaka y a Jonas Valančiūnas. Ha puesto al congoleño de pívot y su rendimiento se ha empezado a parecer al que enamoró al mundo cuando militaba en los Oklahoma City Thunder. No hay titular ni suplente. Nurse tiene cintura suficiente para cambiar su quinteto en función de los interiores rivales y el nivel de sus hombres no sufre bajones destacables. El lituano ha empezado nueve partidos e Ibaka ha sido titular en 15 ocasiones.

Nick Nurse ha cambiado la posición de Serge Ibaka y está obteniendo grandes resultados.
Imagen de Chris Young (The Canadian Press vía AP).

Pero la auténtica magia de esta decisión, más allá del rendimiento de los dos cincos, es el descubrimiento del hombre que ocupa el puesto de alapívot en el quinteto titular: Pascal Siakam. El camerunés es un firme candidato a Jugador Más Mejorado de lo que llevamos de temporada. Siakam, cuyo nombre ha estado a punto de aparecer aquí en lugar del de su entrenador, lidera la NBA en porcentaje de acierto en tiros de dos puntos. Se ha destapado como un anotador gracias a su facilidad para las transiciones y para un manejo del balón poco habitual en un hombre de su altura (y gracias a las asistencias de Kyle Lowry, todo sea dicho). Está claro que Nurse le ha dado la confianza que se empezó a entrever la temporada pasada y él está respondiendo de la mejor de las maneras posibles.



Highlight 3: Griffin – Drummond

Y de Nurse pasamos al equipo de su predecesor. El equipo de Dwane Casey, en el que dos torres sobresalen (por altura y por rendimiento) por encima de todo el equipo y, prácticamente, de toda la liga. Hablamos, por supuesto, de Blake Griffin y de Andre Drummond. Dos hombres que desafían al nuevo baloncesto de triples, velocidad y smallball con centímetros, juego en la pintura y… sí, también triples. Ambos están en los máximos de sus carreras en puntos por partido y parecen complementarse a la perfección.

Es el séptimo año de Drummond en los Detroit Pistons y el pívot vive un momento dulce. Así lo demuestran los 18,6 puntos y los 16,4 rebotes por partido que está firmando el interior. Lidera la liga en capturas y, por primera vez desde que llegó a la asociación, se atreve con los triples. Ha lanzado 17 y ha anotado solo tres, pero el hecho de que lo intente es una prueba de que Drummond no quiere estancarse en un juego que le hace encasillarse. Sabe que el juego evoluciona y quiere evolucionar con él.

Andre Drummond y Blake Griffin son las estrellas de los Detroit Pistons.
Imagen de Chris Schwengler (NBAE vía Getty Images).

En cuanto a Griffin, hay poco que no se sepa ya de él. Lejos quedan aquellas imágenes de un saltimbanqui humillando a rivales con mates escandalosos. Esas jugadas, aunque espectaculares, eran mucho menos efectivas que el juego que practica ahora el alapívot, quien llegó a los Pistons a mitades de la temporada pasada desde unos Clippers que están demostrando que la decisión fue buena tanto para el jugador como para la franquicia. Creo que no exagero si digo que Griffin está en las posiciones bajas de la carrera por el MVP. Está jugando bien, con confianza, repartiendo juego, defendiendo y lanzando más triples que nunca (más de seis por partido). Y se entiende con la otra torre. Y se gustan. Griffin y Drummond disfrutan jugando juntos.

Lowlight 1: los Bucks lejos de Milwaukee

Los Milwaukee Bucks empezaron la temporada como un tiro. El 7-0 con el que arrancaron el curso les hizo colocarse líderes invictos de la NBA y se han impuesto a grandes equipos como los Toronto Raptors, los Golden State Warriors o los Denver Nuggets. Recuerdo, de hecho, que Mike Budenholzer fue el primer homenaje que hice en esta sección. Pero ese inicio tenía un asterisco. De los siete partidos, cinco fueron en casa. Lo que parecía que sería una gran temporada de los de Budenholzer se ha estropeado un poco cuando han tenido que coger el avión (ojo, sigue siendo un buen año).



Desde que salen a la carretera más a menudo, el balance de los Bucks es de 8-7. Sin ir más lejos, esta pasada semana han perdido en pistas en las que, en condiciones normales, deberían haber ganado. Primero fue en el Spectrum Center, donde sucumbieron ante los Charlotte Hornets. Después fue en el Madison Square Garden, donde fueron vencidos por los New York Knicks en un partido muy emocionante que se decidió en la prórroga.

Los Milwaukee Bucks perdieron en su último encuentro en el Madison Square Garden ante los New York Knicks.
Imagen de Sarah Stier (Getty Images).

El nivel de Giannis Antetokounmpo sigue siendo sobrehumano y firma unas actuaciones para enmarcar, pero parece que el equipo no funciona tan bien lejos de Wisconsin. Ahora tienen dos duros partidos en casa ante los Pistons y ante los Warriors que les deben servir para coger confianza de cara los tiempos que se acercan, donde jugarán siete partidos de nueve lejos de Fiserv Forum, empezando por un duro choque en Toronto. Si de verdad quieren ser candidatos a todo, deben empezar a rendir en la carretera, donde ganar partidos es fundamental si se quiere aspirar a lo máximo.

Lowlight 2: Willy Hernangómez

¿Sabéis el chiste en el que un hombre se enfada conduciendo porque todo el mundo va en dirección contraria y al final resulta que el que se ha equivocado es él? Pues algo parecido pasa con Willy Hernangómez. Y este lowlight no va tanto por él, sino para la prensa española que se dedica a engrandecer a un jugador al que le hacen un flaco favor. Tras un buen año rookie, Jeff Hornacek no confió demasiado en él en su segundo curso, en el que fue traspasado a Charlotte. Allí sí que jugó con Steve Clifford en el banquillo, pero en un equipo que ya no aspiraba a nada.

Esta campaña empezó bien para el madrileño, pero lleva ya cinco de los últimos siete encuentros sin jugar ni un segundo. James Borrego ha preferido darle minutos a Frank Kaminsky III, que no contaba en el inicio del curso. Que el mayor de los Hernangómez tiene talento ofensivo es algo innegable, igual que lo es que en defensa le falta un mundo para poder competir con los pívots que dominan la NBA.

Willy Hernangómez lleva varios encuentros contando poco para su entrenador.
Imagen de Chuck Burton (AP).

El madrileño trabajó duro en verano para ponerse a tono físicamente y, cuando juega, sus números no son malos. Promedia 7,2 puntos y 4,9 rebotes y lleva un espectacular 11/18 en triples (más de un 60% de acierto). Lo cierto, no obstante, es que debe ponerse las pilas atrás. Me gusta ver jugar a Willy en ataque. De verdad que disfruto. Pero detesto cuando la prensa española lo pone a la altura ofensiva de Hakeem Olajuwon. Si alguien de algún medio nacional lee esto, por favor, dejen al chaval evolucionar a su ritmo. No se indignen si no juega. Si sus entrenadores no terminan de confiar en él, quizás los que van en dirección contraria son ustedes.

Lowlight 3: D’Angelo Russell

Que vaya por delante que D’Angelo Russell me parece un jugadorazo. Un talentazo anotador. Seguramente por esto lo pongo en como uno de los lowlights esta semana. Porque su rendimiento es de lo más irregular que te puedas encontrar en la liga. El pasado 23 de noviembre firmó su peor anotación de la temporada: cinco puntos en la derrota de los Brooklyn Nets contra los Minnesota Timberwolves. Dos días después consiguió su récord este curso: les metió 38 tantos a los Philadelphia 76ers en otra derrota de los Nets (y ya van seis seguidas…).



Eso es lo que me revienta. En los últimos tres partidos, tras los 38 puntos a los Sixers, ha firmado actuaciones muy diferentes. Logró 26 puntos ante los Memphis Grizzlies, pero necesitó 27 tiros (¡14 triples!) para lograrlo, además de perder ocho balones. Dos días antes se quedó en 14 tantos con unos porcentajes todavía peores: metió seis tiros de los 25 que intentó. En el último choque ni siquiera alcanzó las dobles figuras en anotación al quedarse en ocho puntos.

Pese a ser un gran anotador, el rendimiento de D’Angelo Russell es muy irregular.
Imagen de Abbie Parr (AFP).

Russell, que llegó a Brooklyn desde Los Angeles Lakers la temporada pasada, debería ser el jugador franquicia de este equipo. No lo fue al principio de temporada, cuando fue Caris LeVert quien se echó el grupo a la espalda. Y tampoco lo ha sido tras la lesión del alero. A la vista están los resultados del equipo, que va de mal en peor y echa de menos a un líder que no está sabiendo ser Russell ante la baja de LeVert. Y repito, Russell me parece un gran jugador. Pero debe dar algo más si quiere ser considerado la estrella que prometía ser.

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