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Oklahoma City Thunder

Paul George: el emperador de Oklahoma

George deja de ser un anotador para ser el jugador total que demuestra esta temporada. Lo mejor está por llegar.

Paul George, emperador de Oklahoma
Fuente: USA Today

Todo comenzó en 1807, cuando el príncipe Pedro tenía nueve años de edad. Por culpa de la invasión de Napoleón Bonaparte a Portugal, su familia debió cruzar el continente y se trasladó a Brasil, en donde permaneció por 13 largos años. Todo cambió a principios de la década de 1820, cuando su padre, el rey Juan VI, volvió a Europa. A partir de ese momento, la mayoría de los privilegios concedidos al país latino fueron removidos y los nacionalistas cariocas estaban completamente furiosos.

Mientras tanto, Pedro se mantuvo en el país como regente y luego de varias alianzas con otros movimientos constitucionalistas portugueses lideró una revuelta en la ciudad de Oporto en 1820. Al enterarse de lo acontecido, la corte de Portugal presionó constantemente al joven para que retorne al viejo continente, pero este se negó rotundamente. En consecuencia, le quitaron su título de monarca y, ante la justicia portuguesa, fue considerado un mero representante de la corte de Lisboa en Brasil.



Al enterarse de la noticia, el joven Pedro desenvainó su reluciente espada y esbozó con fervor “¡Independencia o muerte!“, pegando un berrido en el cielo que conmovió a todos y que hasta el día de hoy es conocido como el “Grito de Ipiranga“. A partir de ese momento, se ganó el respeto de sus compatriotas y fue proclamado por el pueblo emperador de la República Federativa de Brasil.

Como la epopeya del emperador de 23 años, Paul George decidió salir de su zona de confort hace una temporada, priorizando un cambio de timón y arriesgando todo en busca de un sueño, en busca de la gloria y del éxito que pocos logran conocer. Cansado de los fracasos en Indiana Pacers, el alero escuchó a su corazón, armo sus valijas y partió hacia el oeste sin duda alguna.

Luego de un año lleno de descalabros y desilusiones, los Thunders modificaron su personal, cambiaron su mentalidad y afianzaron su sistema para instalarse como uno de los equipos más dominantes de la Conferencia Oeste. Y uno de los principales culpables es el señor George, quien está mostrando otra vez su mejor versión, anotando con confianza, asistiendo, defendiendo, reboteando y erigiéndose como el mandamás en el que todos se apoyan en los momentos aciagos.

Ataque

Que Paul George está gozando de la mejor temporada ofensiva en su carrera ya no es ninguna fábula y Oklahoma se regocija a toda hora con su talento. La marcha de Carmelo Anthony, la inteligencia de Russell Westbrook para dar un paso al costado en post del juego colectivo y el asentamiento del número 13 en el esquema de Billy Donovan están dando frutos. Tal es así que el nacido en Palmdale, California es el máximo anotador del equipo, con unos promedios (máximos en su carrera) de 26.3 puntos por partido durante los 35.4 minutos en los que se encuentra en cancha.

Su habilidad para crear juego a partir de los picks and rolls o en el poste bajo, anotar en transición con el balón en sus manos o cortando al aro desde el lado contrario le permiten a George ser un verdadero camaleón que explota con perfecta lectura de las situaciones las deficiencias de sus rivales en todo momento. Puede crear para el resto, lanzar desde media y larga distancia o penetrar a su antojo según lo que dicte la ocasión. Junto con ello, el alero es un corredor nato y sus características cuajan a la perfección con un Oklahoma City Thunder que nació para marcar en contragolpes. Como portador primario de balón, llegando desde los codos o sorprendiendo como trailer, George es un asesino con licencia para matar en transición.

Pero una de las herramientas más destacadas, en la cual presenta una mejoría notable en comparación a temporadas anteriores, es la capacidad para ser productivo sin tener mucho tiempo el balón en sus manos. A pesar de ser uno de los años en el que más balones pierde por partido en su carrera (2.9), el alero encontró la forma de tomar decisiones rápidas en cortos lapsos, liquidando sin dudar o encontrando a los compañeros abiertos en el resto del campo. Este progreso le permite ser el jugador de mayor rating de eficiencia en el equipo (24.0) y uno de los que más asistencias promedia (4.3).

Además, al compartir múltiples minutos con Russell Westbrook en cancha, George entendió que a veces debe ser capaz de colocarse a un costado y estar listo para desempeñarse como un mero tirador de rol. Esa solidaridad y grandeza de Paul le permiten al número cero tener el resto de la cancha para improvisar y castigar a las defensas, leyendo las ayudas para anotar con penetraciones o descargando a su compañero en caso de que los rivales se cierren en la zona. Y el alero respondió con creces al pedido, promediando 39% en triples y anotando el 73% de ellos en las ocasiones en que son generados luego de una asistencia.



Defensiva

Con un rating de 103.1 puntos, Oklahoma City Thunder se cataloga como el mejor equipo defensivo de la liga y uno de los principales culpables de dicha falange es, quién más sino que, Paul George. El alero de 28 años de edad está mostrando un lavado de cerebro en este apartado, sintiéndose cada vez más a gusto en la defensa de asfixia que propone el equipo de Billy Donovan.

Sin abusar de los cambios de marca, aguantando los roces en las cortinas y evitando desestabilizarse luego de ellas, el número 13 es el elegido por antonomasia para marcar a las estrellas rivales, afianzándose nuevamente (junto a Kawhi Leonard) como uno de los mejores two way de la liga. Frente a él, sus marcas anotan apenas un 42.9% de sus intentos de tiro, situándose por encima de especialistas como Clint Capela o el mismo Steven Adams en este computo.

Su velocidad de piernas y manos, sumado a sus largos brazos y a la rapidez mental para predecir la jugada antes de que ocurra le permiten anticiparse a los movimientos rivales, convirtiéndose (junto a Westbrook) en uno de los mejores en el apartado de robos, con un promedio de 2.9 cada 100 posesiones y siendo superado solamente por el número cero, quien consigue 3.7 de ellos cada 100 posesiones. La solidez defensiva de sus dos estrellas sienta la pauta y sirve de efecto mariposa para que el resto les siga y mantenga siempre el mismo ritmo de exigencia.

Pero como en el baloncesto los tangibles son sólo una pequeña parte de todo lo que ocurre alrededor, Paul George también coloca la vara alta en aquellos aspectos del juego que nadie ve, pero que son igual de necesarios que los que llenan las casillas estadísticas. Su preponderancia defensiva queda plasmada a la hora de realizar ayudar, guiando a sus compañeros y tomando las decisiones de cambiar de marca cuando un pequeño queda con un grande y leyendo el momento justo en el que hay que hacerlo. Esta habilidad de estar omnipresente en la cancha le permite ser el jugador de Oklahoma que mejor promedio de victorias compartidas gracias a su defensa posee (2.5) y el segundo de mayor rating defensivo (101 puntos cada 100 posesiones).

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El momento es ahora

Hace casi 200 años Pedro fue en contra de la corriente y se animó a conquistar lo que nadie había logrado. No le importaron las advertencias de sus superiores ni los consejos de sus seres queridos. Enfrentó desafíos y se unió a aquellos a los que nadie les importaba. Siguiendo su corazón y creyendo en sus principios, el joven europeo fue proclamado emperador y colocó a Brasil en el mapa mundial.

Al igual que el portugués, Paul George decidió continuar por las mismas sendas y por similares ripios senderos. Se despojó de la comodidad de un equipo que comenzó a dudar de su talento y se fue al lejano oeste para encontrar la gloria, para hallarse de nuevo a sí mismo. Más allá del presente, de los fracasos del pasado y del incierto, el de California apostó por él, apostó a su propio presagio.

El destino de Brasil quedó grabado hasta la eternidad y la herencia de Pedro, su primer emperador, está marcada en cada uno de sus habitantes. Por su parte, Paul está decidido a hacer lo mismo, venerando sus propios sacrilegios y enfrentando a sus demonios personales. Entre críticas y desaprobaciones camina el alero, quien deberá probar que está a la altura de las circunstancias. Lo fácil ya pasó, lo difícil tardará. Ahora o nunca, el destino lo sabrá.



Estudiante de comunicación social. Enfermo del básquet y especialista en NBA. Si hay foul que queden marcas. No te tomes la vida demasiado en serio, total no saldrás vivo de ella.

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