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Boston Celtics

Marcus Smart: el guerrero celta

El perro de presa de los Celtics pasa desapercibido muchas veces, pero su mejora ha sido constante. Lo analizamos.

Marcus Smart
Fuente: USA Today

Marcus Smart es uno de los jugadores más infravalorados de la liga debido a su estilo de juego, no tan vistoso. A diferencia de la gran mayoría de las estrellas, Smart no luce ni hace jugadas ofensivas espectaculares, pero cumple un rol muy importante para los Celtics defendiendo a los mejores jugadores rivales.

Tras tener un gran comienzo de temporada, el oriundo de Dallas se fue ganando minutos en la rotación de Brad Stevens. A pesar de que Boston no está rindiendo como se esperaba, Smart está teniendo su mejor temporada a nivel individual. No importa si arranca como titular o suplente, siempre se encontrará en pista en los minutos más importantes del encuentro.



¿Por qué es tan importante para el equipo?

En primer lugar, por la gran pasión con que encara los partidos. Así lo confirman las declaraciones de sus compañeros (como Irving y Horford), que destacan que Marcus es el alma del equipo de Boston. Sin importar el resultado, Smart siempre juega a una intensidad muy alta.

Por otra parte, además de su gran peso en el vestuario, es uno de los mejores defensores de Boston. En especial por sus características defensas, muy pegajosas, que suelen volver locos a sus rivales, forzando incluso las faltas ofensivas. De ello puede dar fe James Harden, que lo sufrió la temporada pasada.

El compromiso defensivo, su mejor aliado

Incluso hasta Kyrie Irving ha destacado el gran compromiso que tiene Smart en el costado defensivo. Hace poco, el jugador franquicia comentó a los medios que había estado estudiando la posición que adoptaba Smart para sacar faltas ofensivas. En este momento, Irving está empatado con el de Dallas en la séptima posición de jugadores con más cargas recibidas en la liga.

Si bien en la fase ofensiva Smart no tiene tanto protagonismo, igualmente se las ingenia para contribuir en este aspecto del juego. Su organización y visión son características que la crítica pasa por alto. Sin embargo, frecuentemente alimenta a los pívots en la pintura, sobre todo a Horford, y también suele encontrar a los tiradores para que tomen un lanzamiento abierto. Asimismo, cuando el equipo se pierde en ataque, o se cae anímicamente (algo habitual esta temporada), es Marcus quien saca la cara y, a partir de jugadas en las que arriesga su propio físico, vuelve a encender a sus compañeros.



Además, es importante destacar su gran progreso en el tiro de tres puntos comparado con las pasadas campañas (actualmente tiene un porcentaje de 34,7%). De hecho, está teniendo más efectividad de triple que algunos de sus compañeros que se destacan por su lanzamiento exterior, como por ejemplo Tatum, Hawyard y Rozier.

Sin embargo, su espíritu competitivo puede ser un arma de doble filo. En varias ocasiones, toma decisiones apuradas, como forzar un pase o tomar tiros a la carrera, que cortan el sistema ofensivo de Stevens.

En síntesis, Marcus Smart es uno de esos jugadores que siempre quieres en tu equipo, un perro de presa que está dispuesto a hacer cualquier cosa por ganar. Por eso, Danny Ainge ha tomado una muy buena decisión al haberle firmado una extensión de contrato por cuatro años durante la pasada pretemporada.

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