Conecta con DBasket

Liga Endesa

El Madrid gana en el último segundo

El Zaragoza casi manda el partido a la prórroga, pero Randolph palmeó un tiro de Llull para romper el empate.

El Real Madrid gana in extremis al Zaragoza
Fuente: ACB / A. Martínez

El Real Madrid se llevó un igualadísimo partido gracias a un palmeo sobre la bocina de Anthony Randolph. El Tecnyconta Zaragoza mandó durante la primera parte, pero Gustavo Ayón y el propio Randolph fueron demasiado para los aragoneses.



Quintetos iniciales

RMB S. Llull F. Causeur G. Deck F. Reyes G. Ayón
TZA B. McCalebb R. Seibutis S. Okoye N. Martín F. Vázquez

El Zaragoza casi lo consigue

Los maños salieron duros. Decididos a llevarse su primer triunfo de la plaza madridista, los dirigidos por Porfirio Fisac no dieron tregua y respondían a las balas con más disparos. El juego se desarrollaba sin defensas: las canastas caían de uno y otro lado con igual ritmo, y los zaragozanos tomaron el mando en el marcador. Durante toda la primera parte, salvo un par de momentos aislados y dirigidos por un buen Reinaldas Seibutis y un gran Bo McCalebb, el Zaragoza mandó en el marcador.

Pero el Real Madrid es el Real Madrid. Sin Walter Tavares, que descansó, Pablo Laso tiró de su espléndida rotación interna y la jugada salió bien. Felipe se adueñó de la zona, como viene siendo habitual desde hace ya casi 20 años, y dejó cancha libre para el TItán. Gustavo Ayón, una vez más, fue decisivo. Tras el ¡31-31! al que se llegó al final del primer cuarto, el partido se fue al descanso con mínima ventaja blanca (53-52).

El juego interior, básico

El mexicano firmó, una vez más, unos números astronómicos: 20 puntos, 12 rebotes, tres asistencias y un tapón. Imponiéndose, con una movilidad inusitada en un hombre de su tamaño y peleándose con gente no menos pequeña como Fran Vázquez. Bregando contra dos y tres defensores. No importaba. Nadie podía con Ayón. Y claro, a raíz de tanto intentar frenar al Titán, el resto de jugadores madridistas encontraban (relativamente) más espacios.

Pero nada fue sencillo, porque a cada intento de separarse de los locales el Zaragoza respondía con acierto. Fisac demostró saber leer el juego rival como nadie y a los rápidos contraataques respondía con posesiones largas. Al manejo interior del Madrid –para no perderse cierto mate de Randolph–, confiando en la precisión a media y larga distancia de Vázquez, McCalebb, Seibutis y Stan Okoye. La distancia nunca fue larga. Las máximas, un +8 del Zaragoza en la primera parte (13-21) y un +5 del Madrid (68-63) en la segunda. Así, con ese intercambio de golpes sin resolver, se llegó al final.

La igualdad fue tal que, a falta de 35 segundos, Seibutis anotaba un triple que llevaba el partido al empate (94-94). Ahí salió el de siempre, Sergio Llull, para anotar una bandeja. A la velocidad de la luz respondió Okoye, que cometió el error de atacar demasiado rápido. Bien para evitar el rearme defensivo del Madrid, mal porque dejó tiempo suficiente para un último ataque blanco. Y una vez más, Llull salió a la carga con solo cinco segundos por delante, penetró gracias al bloqueo de Randolph y tiró. Por si hubiera dudas, porque el balón tocó aro, el esloveno palmeó justo cuando sonaba la bocina para darle el triunfo final a su equipo.

Pincha para comentar

Más FIBA